Sobre Juan Carlos

Soy Juan Carlos Granja

Juan Carlos sentado al aire libre junto a su perro Horus.

Trabajo en comportamiento canino acompañando a tutores que están viviendo dificultades con sus perros y quieren abordarlas de una manera profesional, respetuosa y práctica.

Mi trabajo busca combinar dos cosas que considero importantes: comprender suficientemente lo que está ocurriendo y convertir esa comprensión en decisiones que puedan aplicarse en la vida cotidiana.

No trabajo desde una receta única para cada problema. Observo, pregunto, priorizo, propongo acciones, revisamos qué ocurre y ajustamos cuando es necesario.

Una forma cercana de trabajar, con criterio profesional

Cuando trabajamos juntos, mi papel no es simplemente decirte qué debes hacer ni tomar el control del perro mientras tú observas.

Mi función es ayudarte a comprender mejor la situación, identificar qué necesitamos trabajar primero, enseñarte herramientas y acompañar la implementación y los ajustes que puedan ser necesarios.

Juan Carlos y una tutora caminan por un sendero acompañados de dos perros.

Eso implica escuchar lo que estás viviendo, explicar las decisiones con claridad y reconocer también cuando todavía necesitamos más información.

La relación es colaborativa: yo aporto criterio profesional y tú aportas una parte fundamental del conocimiento del perro, su contexto y lo que ocurre en el día a día.

Cómo trabajamos

Formación y trayectoria

Soy psicólogo con Maestría en Etología Canina, Educación y Adiestramiento Canino. Me he formado también en entrenamiento de perros de asistencia y cuento con experiencia en intervenciones asistidas con perros en el entorno escolar. Soy autor del libro Entre perros y humanos y he complementado mi formación con múltiples estudios y cursos en comportamiento, educación canina y alimentación natural para perros.

Criterio profesional, ciencia y límites

La etología y el conocimiento científico forman parte de la base desde la que comprendo el comportamiento y tomo decisiones.

Eso también implica reconocer incertidumbre. No siempre conocemos desde el comienzo todo lo que está influyendo en una situación, por lo que procuro distinguir entre lo que observamos, las posibilidades que estamos considerando y lo que necesitamos comprobar antes de afirmar demasiado.

Trabajo sin castigos y sin utilizar el miedo o el dolor como herramientas para producir cambio. El bienestar y la seguridad forman parte de las decisiones durante todo el proceso.

Trabajar profesionalmente también significa reconocer límites. Cuando una situación requiere valoración veterinaria, colaboración con otro profesional o un tipo de atención diferente, debe incorporarse a las decisiones del caso.

Busco que tengas cada vez más herramientas

Una parte importante del proceso es que puedas comprender mejor qué observar, aplicar las herramientas que estamos trabajando y participar progresivamente en las decisiones de la vida cotidiana con tu perro.

No necesitas convertirte en especialista. La idea es que tengas cada vez más claridad para manejar situaciones relevantes y reconocer también cuándo vuelve a ser útil pedir ayuda profesional.

Un perro junto a su tutora, que apoya una mano sobre su cabeza.

Si quieres conocer cómo sería trabajar conmigo

Puedes profundizar en la forma de trabajo, conocer la Primera sesión y revisar las opciones de continuidad.

Si quieres contarme qué está ocurriendo con tu perro, puedes escribirme directamente.

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